Saudade

Ella me pide que le escriba un cuento. Le digo que muchas veces me siento y dejo que las letras salgan de mi alma... hay historias deseando ser escritas pero desde hace un tiempo, gracias a la vulnerabilidad, prefiero el silencio... un timidez se ha alojado en mi vida y lo honro...

Ayer estuvimos explorando varios caminos, el sonido de los arboles bailando con el viento, la persecusion del saltamontes, los vinedos escondidos en la falda de Montserrat... asi voy, dejando huellas en un lugar nuevo, permitiendome el andar despacio y el subir con la mochila llena de poco, vaciandome, llenandome... descubro tantas cosas en los portales vacios que esconden a la gente del pueblo que nos espia, los gatos son los embajadores perruno del recorrido, mostrando su barriga y ronroneando tras la caricia y el sabor a manzanas de la Mandarina... mientras en un lugar, diminuto, invisible, se cuela la tristeza, el no pertenecer y el querer pertenecer batallando, en un duelo de hemisferios que solo logra la calma con el olor de las lavandas y los pasteles de chocolate....

Las huellas se van borrando con el viento pero dentro de mi alma se fortalecen los momentos, cristales de colores repletos de sonrisas, miradas complices y tragos largos de mabi seybano, voces, saudade...

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